Publicado por editorbfc - 05/12/2012

Lo más difícil a veces cuando nos vestimos es no atarnos tanto a las modas y ser ante todo elegantes. Los vestidos elegantes son atemporales, lo que no quiere decir que las tendencias no ofrezcan opciones que lo sean. Aquí os vamos a dejar una pequeñas reglas para acertar con vuestros vestidos.

Existen algunos tipos básicos que siempre significan elegancia. Los vestidos negros, blancos o combinados casi siempre lo son. Otros colores que aportarán estilo casi seguro es un rojo oscuro y cualquier tono nude, que debes reafirmar con maquillajes discretos o sombras ahumadas.

Los vestidos largos y sencillos también son muy glamourosos, pero siempre que la ocasión lo merezca: una cena importante, una fiesta o una boda. Es un error sacar los largos para cócteles de día o eventos informales.

En cuanto a escotes tanto en largos como en cortos, los cuellos barco y los palabra de honor son esenciales. El juego de un sólo tirante o incluso tipo corbata al cuello quedan muy bonitos.

Las texturas ligeras también ayudan tanto a los vestidos cortos como largos. Los tejidos suaves y vaporosos con caídas sublimes que marquen lo justo o  convuelos medios favorecerán siempre. Un consejo: discreción en formas siempre es lo mejor y si queremos arriesgar en ellas, compensa con sobriedad en los colores o materiales.

Si lo que te gustan son los estampados, busca los dibujos desvaídos o deshechos, lunares o flores, pero intenta emplear una paleta seguras de tonos suaves o simplemente no te pases con el colorido. Si te gustan otros dibujos y no estás segura mejor que sean en blanco y negro.

Para la oficina los vestidos tipo traje o ejecutiva son ideales, los vestidos tipo tweed, chenille o de corte chanel a mitad de pierna no dejarán dudas a nadie: eres elegante. Para el ámbito laboral, negros y grises son lo mejor y los pueden combinar con blancos, beiges o cremas.

Imágenes: Pronovias, Mango, Zara, Dior, Elie Saab

Añadir comentario



Switch To Desktop Version