El kilt, o la falda escocesa es la prenda más típica de Escocia, y aunque se reserva para las ocasiones especiales tampoco es extraño ver a chicos jóvenes usándola por Edimburgo u otras ciudades, como símbolo de identidad.
El kilt consiste en una falda de cuadros, pero la visten los hombres. Según el clan al que se pertenezca el color base será uno u otro, y cada diseño del cuadro, llamado tartán es singular del clan.
Uno de los motivos que parecen haber propiciado que los hombres escoceses llevasen falda son las abundantes lluvias, para que no se mojaran los bajos de los pantalones, al menos esto es lo que hemos podido leer en Wikipedia.
El origen de esta prenda se halla en la túnica larga y sin confeccionar llamada feileadh mor, que se recogía y se ataba con cinturón alrededor de la cintura para cubrirse tanto el cuerpo como las piernas.
La feileadh mor se simplificó prescindiendo de la parte de arriba y se conservó falda más corta y el cinturón, que recibió el nombre de feileadh beg, o kilt pequeño.
Parece que esta transformación vino de la mano de un inglés, director de una fundición en Invergarry, que consideró que sus empleados, todos ellos ataviados con el kilt tradicional, necesitaban una mayor libertad de movimiento para desempeñar su trabajo.
Los kilts de hoy en día constan de unos ocho metros de tela muy plisada en los costados y el por detrás, las tablas están cosidas sólo a la altura de la cintura. Los actuales diseñadores de moda la han intentado modernizar, pero no se ha conseguido.
